La revolución de los humildes (III) – la Verdad

Sathya ( La Verdad )

Sathya, la verdad y la transparencia, donde no existe la posibilidad de miedo a fracasar, sino la aceptación de ser tal y como se es y de confiar que el infinito proveerá.

Sathya va directamente unido a Asteya, según mi punto de vista. Cuando se toma consciencia de la individualidad del ser y se tiene la seguridad de que para poder experimentar el plan que te toca vivir y en beneficio de tu propia evolución, has nacido con un aspecto físico y mental apropiado y este te permitirá caminar por la vida sin miedo a no gustar. Porque en realidad, ¿a quién has de gustar? Yo creo que aquí no estás para gustar a nadie, tan solo has de experimentar y comprender. Nada más. Eso no implica ser consciente que has de relacionarte con el resto de la humanidad de una manera equilibrada y racional, pero sin intentar vender nada. Te muestras tal y como eres, con tus defectos y virtudes, porque si algo es real es que si estás aquí es porque hay imperfecciones en tu ser que has de continuar trabajando.

Mostrarse tal y como se es, una de las condiciones fundamentales para no vivir en una mentira. Aceptación de todo aquello que comprendes o no, también forma parte del ser honesto, porque, ¿qué ocurriría cuando te des cuenta de que tu comportamiento pudiera haber causado un conflicto a otros debido a tu comportamiento? Si no hay una aceptación previa, aparecería automáticamente el sentido de culpabilidad, pero si hay aceptación previa a ser como se es, tan solo has actuado del modo en que has actuado porque no has sabido hacerlo de otra manera. Porque también aceptas que no eres perfecto y estás intentando recordar la verdadera razón que te ha traído a experimentar el mundo de los sentidos a través de la materia de la que estás hecho.

¿Por qué decía al principio de esta reflexión que Sathya va unida directamente a Asteya? Bajo mi punto de vista, si no hay aceptación a ser como se es, en un momento u otro del paso por tu experiencia como humano, podría aparecer el deseo de ser otro ser más perfecto o sencillamente, alguien diferente a ti. Esto sería algo gravísimo, porque implicaría renunciar al pacto de lo que ha de ser tu experiencia. Además, también implicaría la renuncia al Maestro, porque yo entiendo en esencia: tú eres el Maestro o la totalidad, experimentando a través de la materia.

Hay una cuestión que me parece interesante y es que puede confundirse con el ego o el ser egocéntrico, pero, ¿hay algo más hermoso que aceptar y agradecer al infinito que te haya permitido estar aquí para darte la posibilidad de comprender y confiar en que si tú no eres perfecto a través de tus actos, en algún momento de tu experiencia, sí puedes llegar a serlo?

Wahe Guru

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